- Alex Navarro
- 26 Ene 2026 - 13:00
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Vamos a dar una vuelta al mundo para conocer algunas costumbres que nos llaman la atención a los castellanohablantes, de algunos países donde solemos estudiar inglés. Y es que nos centramos tanto en la gramática y en el vocabulario, que casi siempre se nos pasan por alto algunas formas del comportamiento anglosajón, que forma tan parte de su cultura, como para nosotros la tortilla de patata.
Estas conductas pueden parecernos curiosas y hasta chocantes, pero si conseguimos entenderlas y asimilarlas como parte del estudio del inglés, llegaremos a convertirnos prácticamente en unos hablantes nativos más. ¿Nos acompañas en este viaje?
Reino Unido: ¡educación ante todo!
Las normas sociales del Reino Unido no están escritas en ningún manual de buena conducta, pero todo el mundo las respeta… ejem, excepto cuando se mezcla fútbol con cerveza… Pero bueno, para no desviarnos del tema educativo, la puntualidad es sagrada. ¿Quién no ha oído hablar de la puntualidad británica? Llegar tarde está muy mal visto y es una falta de respeto, especialmente en el ámbito laboral. Así que para no comenzar mal una cita lo mejor es llegar un rato antes y dar un paseo o esperar tranquilamente.
“La hora del té”, ¡qué gran sintagma! Esta bebida va más allá de calentarnos el gaznate. Es todo un ritual que dejó una profunda huella en todas las colonias británicas. Una bebida simplona que es la protagonista del día a día de muchos británicos, desde la realeza hasta los trabajadores de la calle. Nada como un “Fancy a cup of tea?” cuando nuestro interlocutor nos dice que está cansado, enfadado o estresado. Toda una invitación a relajarse.
Por último, nos queda prestar un poco de atención a la manera de gestionar los conflictos: con muchísima educación y evitando enfrentamientos directos. Hasta en una discusión de tráfico se impone el tono tranquilo y frases como “May you move your car please?” zanjarán más de un problema. En este terreno entra el respeto al orden en todos los niveles, tanto que las colas para coger un autobús o pagar en el supermercado son sagradas o la mayoría de los bobbies son llevan ni siquiera armas.
Estados Unidos: el arte de hablar con todo el mundo
¿Habías oído hablar del small talk? Si has viajado a Estados Unidos lo habrás vivido, aunque seguramente no sabías que se llamaba así. Se trata de la facilidad que tienen los estadounidenses para hablar con cualquiera que se cruza en su camino. Sea para dar los buenos días al subirse a un autobús, hacer un comentario sobre lo rápido que sube un ascensor o preguntar de dónde vienes. Son siempre conversaciones banales, a veces incluso chocantes porque no esperamos que un desconocido nos interrogue así. Pero suelen ser siempre parte de su forma de interpretar el sentimiento de comunidad.
Evidentemente no tiene por qué haber una relación cercana, ni siquiera conocer a la persona. Ante un “How are you doing?” no se espera respuesta, así que conviene tenerlo claro para no sentirse intimidado en la calle. Así que basta con una respuesta igual o un simple “Hello”.
Y por último el siempre conflictivo asunto de las propinas o “gratuities” en bares y restaurantes, donde no son interpretadas como un agradecimiento por un servicio bien prestado, como ocurriría en Europa, sino como una obligación que todo cliente debe tener. Es una norma no escrita, pero obligatoria, que puede provocar serias discusiones a quien la infrinja, ya que los camareros suelen tener un sueldo muy bajo e incluso inexistente. Así que su única fuente de ingresos proviene de las propinas de los clientes. En las cuentas finales pueden “sugerir” alguna cantidad o dejar una casilla en blanco para que sea el cliente quien la rellene. Lo habitual suele ser porcentajes del 10 al 25% con respecto a la cuenta.
Irlanda: conversaciones sin prisa
Los irlandeses son famosos por su carácter bonachón y la facilidad para hacer amigos. Esto se traduce en conversaciones infinitas que pueden comenzar el cualquier bar o esquina. Preguntas para saber dónde se encuentra una dirección no es extraño que acaben con una persona acompañándonos e incluso invitándonos a una pinta de cerveza. Es la forma de cortesía irlandesa, en la que los desconocidos rara vez son ignorados, sino que representan toda una nueva fuente de conversación.
Aquí es cuando entran en juego sus famosos pubs. Lugares donde se desarrolla la vida social del país, mucho más allá de ir a beber o escuchar música. Son el punto de encuentro donde se socializa y los estudiantes tienen la oportunidad de conocer el auténtico “alma” irlandés.
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Australia: la informalidad por etiqueta
Dicen que Australia se pobló con convictos procedentes de todo el imperio británico. Y aunque el australiano medio actual no tenga nada que ver con esa antigua procedencia, quizás hay un punto en el que ha dejado más huella… en el lenguaje. Hablamos de un país en el que abunda la jerga, lo que los anglosajones llaman “slang”, en todos los ámbitos y niveles. Un lenguaje informal para dirigirse incluso a superiores jerárquicos en empresas, sin utilizar títulos ni formalidades superfluas.
También sorprende la tendencia a acortar palabras, que unido a la velocidad con la que muchas personas hablan, puede convertirse en todo un reto para un estudiante de idiomas. Palabras como Breakfast pasan a ser brekkie, afternoon se convierte en arvo y barbecue en barbie. Es la forma más palpable de reflejar el carácter desenfadado del inglés australiano.
Canadá: la cortesía como seña de identidad
Se trata de otro país donde se rehúye el conflicto. Si hiciéramos un estudio de su palabra más utilizada, posiblemente resultaría “sorry”. Es tan casi automática que se dice para todo, con y sin motivo… Cuando se aborda a alguien por la calle, cuando nos rozamos con otra persona, cuando el camarero pregunta en un restaurante… En cualquier situación social que involucre a dos personas.
Se trata del respeto por el espacio personal llevado a su máxima extensión, ya sea en un entorno laboral o simplemente en la calle. Por este motivo los canadienses sirven a veces de mofa de sus vecinos del sur, que creen que son demasiado “simples”. Pero es precisamente esta educación la que convierte al país en un destino muy acogedor para los estudiantes extranjeros.
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Idioma y cultura caminan de la mano
Como ya habrás imaginado, conocer estas costumbres anglosajonas evitará más de un problema cuando viajes por el mundo. No solo se trata de aprender inglés, sino de utilizarlo correctamente en cada contexto, algo que sin duda requiere tiempo y viajar por el mundo. No se perciben estas cosas en una academia de idiomas…
Entender por qué alguien te sonríe en la calle o te viene a hablar del tiempo evitará malentendidos y te permitirá comunicarte de forma natural. Aunque no lo creas, aprender inglés es también saber estar en silencio, interpretar gestos y hablar cuando debes. Son estas pequeñas diferencias las que hacen ricos a los idiomas. Conocerlas es disfrutar más de la experiencia de hablar un nuevo idioma.