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Viajar
a un país extranjero para estudiar su idioma es una experiencia
enriquecedora que aporta un sin fin de beneficios para el estudiante:
desde conocer otra cultura diferente a la nuestra hasta aprender
a desenvolverse en un mundo sin fronteras. Te ofrecemos
todas las claves para que sepas elegir el programa y la organización
más acorde a tus necesidades.
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el mercado existe un número cada vez mayor de
organizaciones de cursos de idiomas en el extranjero.
La oferta es muy amplia, y por lo tanto la variedad
de precios y calidad de cursos enorme. Conviene informarse
en varias de ellas y como pauta general confiar sólo
en las organizaciones asentadas o con trayectoria de
varios años. Ten en cuenta que algunos "listillos"
aprovechan los contactos que han hecho en algún
viaje anterior para montar empresas fantasma en verano
y sacarse algún "dinerillo". Viajando
con ese tipo de gente tienes todas las papeletas para
quedarte sin curso al final. Una buena garantía
de que la organización con la que viajes es sólida,
es su pertenencia a alguna de las asociaciones del sector
como FIYTO (Federation of International Youth Travel
Organizations), ASEPROCE (Asociación Española de Promotores
de Cursos en el Extranjero) o AECAE (Agrupación
Educativa de Cursos Académicos en el Extranjero). |
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Antes
de decantarse por una organización u otra es muy importante
conocer exactamente lo que incluyen sus programas
(viaje, alojamiento, pensión completa, clases, actividades
extraescolares, material, seguro, etc). Las condiciones
ofertadas deben cumplirse, pues en caso contrario
se podrán realizar las correspondientes reclamaciones.
Para esto, es muy importante que exijas antes del
viaje todas las condiciones por escrito, ya sabes
que el viento se lleva las promesas hechas de palabra.
En todos
los cursos para menores de edad debe existir al menos
un monitor o acompañante durante la duración
total del programa.
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Para cada
grupo de edades existe un abanico de programas de
idiomas posible. Para los que nunca han realizado
un curso de este tipo, conviene comenzar por las estancias
de verano, cuya oferta se extiende infinitamente a
partir de ese momento, tanto para jóvenes como
para adultos.
Para niños
existen cursos enfocados principalmente a su formación
(año académico, intercambios o cursos en casa
del profesor, también llamados "one to
one") o que incluso combinan perfectamente diversión
y formación (cursos con deportes o campamentos).
Los cursos
para adultos no están tan condicionados por
los periodos de vacaciones escolares y pueden impartirse
durante todo el año. Tienen tantas combinaciones como
profesiones o necesidades existan: desde los cursos
subvencionados o genéricos, hasta los temáticos,
intensivos, preparación de exámenes, e incluso
prácticas profesionales. Los bolsillos menos
pudientes también pueden acceder a esta formación
a través de los trabajos temporales o como
au-pair.
Las modalidades
de estudio son casi infinitas, existiendo cursos para
enólogos e incluso relacionados con hidrocarburos
o balneoterapia. Para las familias que prefieran viajar
unidas, también existen cursos para familias
completas. Seguramente que cuando acabes de leer estas
líneas alguien habrá inventado una nueva
modalidad de curso en algún nuevo destino del
mundo.
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| En
los cursos para niños se recomienda que la primera salida
no exceda de las 4 semanas. En segundas o terceras salidas
puede apuntarse a estancias mucho más prolongadas. En
cualquier caso, ten en cuenta que un curso en el extranjero
conlleva siempre un inevitable proceso de adaptación,
por lo que no se suele sacar demasiado provecho de los
cursos inferiores a 2 semanas. |
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Los menores
de edad deben ir siempre acompañados de guías
o monitores. Además si el nivel del idioma
de los niños no es óptimo, los monitores deberán
ser de habla hispana.
Habitualmente
los cursos disponen de seguros de accidente, aunque
conviene asegurarse de ello y de la cobertura que
ofrecen (cobertura médica, legal, pérdida de equipajes,
etc).
Comunica
siempre a la organización los problemas médicos del
estudiante y otros datos como el grupo sanguíneo,
alergias a medicamentos o a determinados alimentos,
etc. Consulta nuestra página
médica si durante tu estancia sufres algún problema
de salud. Es muy útil y podrá sacarte de algún apuro,
cualquiera que sea el país donde te encuentres.
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| Existen
cursos para niños y niñas a partir de los 6-8 años.
En todo caso dependerán del arraigo al entorno
familiar y de la capacidad de adaptación del
niño. Como norma general se recomienda que los niños
pequeños viajen a destinos más próximos
(culturalmente hablando) como Gran Bretaña o Irlanda,
al menos en su primera salida. Una vez experimentada
la primera salida al extranjero, el abanico de destinos
puede ampliarse infinitamente. |
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Los cursos
impartidos en áreas urbanas suelen conllevar
alojamientos en familias nativas, donde es
habitual además encontrarse con otros estudiantes
en la misma situación, por lo que a veces se cobra
un recargo por la garantía de ser el único
español alojado en la misma casa o por disponer de
una habitación individual. Las estancias en
familia además suelen incluir la pensión completa
todos los días de la semana (desayuno y cena
en casa y comida tipo packed lunch que prepararán
para su transporte).
Las estancias
en residencias suelen ser para adultos y normalmente
también incorporan pensión completa.
Los programas de año escolar para niños y jóvenes
también suelen incluir alojamiento en residencias,
en las que se coincidirá con chicos y chicas
de la misma edad, provenientes de diversos lugares
del mundo. Los más pequeños tendrán
dormitorios más grandes y los mayores habitaciones
hasta de 4 ó 6 ocupantes.
Es importante
asegurarse que ante cualquier eventualidad durante
el curso, pueda efectuarse un cambio de familia o
residencia sin dificultad, pues en algunas épocas
del año hay mucha más demanda de estudiantes que oferta
de familias. ¿Tiene tu organización alguna persona
ocupada exclusivamente en buscar familias en el país
de destino?.
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Los precios
ofertados por las organizaciones suelen valorarse
en dólares o libras esterlinas, por lo que la mayoría
incluyen cláusulas de adaptación ante la habitual
fluctuación de las divisas. A la hora de presupuestar
el viaje conviene tener en cuenta los gastos personales
y el coste las actividades extraescolares, así como
el nivel de precios de cada país. También
existe la posibilidad de acogerse a un programa subvencionado
o becado: todas las administraciones públicas
y muchas empresas privadas ofertan cursos en el extranjero
muy por debajo de su coste. Consúlta nuestra
sección de infobecas
para más información.
Te ofrecemos una detallada y actualizada página de
cambios, para que puedas
conocer exactamente el valor de las divisas en cada
país.
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| Deben
estar especificadas en el contrato. Como normal general
no debe incurrirse en gastos cancelando el viaje al
menos con 15 días de adelanto. No siendo así, cada empresa
se reserva su derecho a cobrar determinados gastos,
según el momento en el que se realice la anulación.
En algunos casos se puede suscribir un "seguro
de anulación" que cubre los gastos ante estas penalizaciones. |
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Para viajar
por la Unión Europea basta con el DNI en vigor,
aunque los menores de edad necesitarán además
un permiso especial de los padres, que se podrá
rellenar en cualquier comisaría de Policía.
En otros países como Estados Unidos, Canadá
o Australia se necesita Pasaporte (con validez
mínima de seis meses) y para las estancias
superiores a los tres meses, un visado de estudios
o trabajo. En nuestras guías de viaje sobre
cada país encontrarás información completa
sobre la obtención de visados.
Como seguro médico gratuito para viajar por
la Unión Europea, es recomendable solicitar
la Tarjeta Sanitaria Europea, que se adquiere
gratuitamente en cualquier oficina de la Seguridad
Social, la cuál da derecho a asistencia sanitaria
gratuita en la Unión Europea (información Seguridad
Social en el tel. 900 16 65 65 y en www.seg-social.es).
Conviene además llevar en la agenda el número
de la embajada española en cada país (dentro
de las guías de viaje de cada país,
en nuestra web podrás encontrar la dirección
y teléfono de la embajada y consulados españoles).
Otros carnés y documentos útiles en cualquier
país son el Carné Internacional de Estudiante
o ISIC,
que ofrece descuentos en transportes, alojamientos,
museos y tiendas; y también el Carné Europeo
de Estudiante o EURO
26 (al precio de 6 € dependiendo de la
Comunidad de emisión), por el que se consiguen
importantes descuentos a la entrada de museos y lugares
culturales, instalaciones deportivas y parques temáticos;
o el Carné Internacional de Viajes para Jóvenes
o GO'25
(al precio de 6 €), creado en 1975 como carné
de viajes y descuentos para menores de 25 años,
por el que se consiguen importantes descuentos en
llamadas internacionales.
Para estancias prolongadas en cualquier ciudad, no
debe olvidarse llevar fotografías tamaño
carné, pues se utilizarán con toda
seguridad para cualquier tarjeta o documento oficial
que sea necesario suscribir (¡por ejemplo tarjetas
de transporte!).
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Dependerá
de la época y destino elegidos. Como pauta general
es recomendable llevar poca ropa, funcional y acorde
con la climatología del país de destino,
dejando espacio libre en la maleta para incorporar
las compras que se efectúen durante el viaje.
Conviene hacer una lista con todo lo que se lleve
para que pueda ser consultada y revisada antes de
cada desplazamiento. En el fondo de la maleta deberán
ir las cosas más pesadas y encima las ligeras
y nunca faltar las prendas de algodón ni abrigo
aunque el clima sea caluroso, así como calzado
cómodo y protección para la lluvia y
el sol. También debe llevarse gafas de sol,
alguna prenda para cubrirse la cabeza y repelente
anti-mosquitos. Deben evitarse en la maleta los artículos
frágiles, aunque si no hubiera otra opción
deberán ir en el medio para evitar que se rompan.
Las compañías
aéreas permiten una franquicia máxima de 30 kilos
de equipaje por persona, aunque algunas de bajo coste
la limitan aún más. Una recomendación
muy útil a la hora de viajar en avión
es llevar en el equipaje de mano los utensilios de
aseo (¡atención a las limitaciones de
líquidos y geles!), una muda y un jersey, pues
está estadísticamente comprobado que
un 3% de los equipajes facturados en los aeropuertos
se extravía antes de llegar al destino. Aunque
la mayoría de las maletas extraviadas suelen
aparecer antes de dos o tres días, al viajero
que las ha perdido le será de gran utilidad
llevar los enseres más importantes del viaje
consigo. En el equipaje de mano deben igualmente llevarse
los objetos de valor, la documentación y el
dinero.
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CONSEJO
ANTIARRUGAS
Para quitar las arrugas de la ropa bastará
con que, a la llegada al alojamiento, se cuelguen
las prendas en el baño, se llene la bañera
con agua caliente y se cierre la puerta durante
15 ó 20 minutos.
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Con la normativa internacional de IATA de noviembre
de 2006, el tamaño máximo del equipaje
de mano está limitado a 56x45x25cm (largo
x ancho x alto), quedando prohibido transportar líquidos
y geles en envases con más de 100 ml de capacidad,
y siempre dentro de una bolsa de plástico transparente
con una capacidad máxima de 1 litro. Los líquidos
adquiridos en las tiendas Duty Free de los
aeropuertos están exentos, siempre que se lleve
la factura y se encuentren en bolsas selladas.
Cada vez son más los aeropuertos que instalan
equipos de nueva tecnología para la inspección
del equipaje facturado. Por este motivo, se recomienda
no llevar películas ni equipo fotográfico
en el equipaje facturado, optando mejor por la
bolsa de mano, cuya revisión a través
de los rayos X de las zonas de embarque resulta inocua
para los carretes fotográficos, antes y después
de su exposición.
Los alumnos
que participen en programas con alojamiento en residencias
deberán llevar sus ropas marcadas para evitar confusiones
en la lavandería, así como toallas y en algunas ocasiones
sábanas propias.
Desperfectos en el equipaje
La legislación
aérea internacional vigente indica que la recepción
del equipaje sin protesta presupone que ha sido entregado
en buen estado, por ello es importante comprobar el
estado de las maletas en el momento de su recepción
en el aeropuerto. Si presenta algún desperfecto
se debe acudir al mostrador de Reclamación
de Equipajes / Baggage Claim y solicitar un impreso
conocido como PIR (Property Irregularity Report),
adjuntando el resguardo de su facturación,
el billete y un Pasaporte. Con este impreso se podrá
reparar el equipaje a cargo de la compañía
aérea o efectuar posteriores reclamaciones
a la misma o a la compañía de seguros.
Pérdida de equipaje
Presentando
el mismo impreso que en el caso anterior, la compañía
aérea está obligada a facilitar una
indemnización de emergencia (dependiendo de
la compañía y del país) que posibilite
la adquisición de ropa y artículos de
aseo hasta la recuperación del equipaje extraviado.
En los casos en los que no se admita la indemnización,
las compañías tendrán que asumir
el gasto de los artículos básicos que
necesite el viajero, siempre contra la presentación
de recibos y facturas, por lo que deberán guardarse
para la posterior reclamación, teniendo en
cuenta, eso sí, el importe máximo que
la compañía está dispuesta a
asumir. La mayoría de las maletas son recuperadas
y enviadas sin cargo a la residencia que se indique
en el PIR. Si en el momento de la entrega se observan
daños en el equipaje se debe solicitar un certificado
antes de firmar el albarán de entrega. Transcurridos
21 días tras el extravío, la legislación
aérea internacional da los equipajes por perdidos,
por lo que las compañías están
obligadas a facilitar una indemnización en
base al peso facturado del equipaje, a razón
de 20 USD por
kilogramo, nunca por el valor de su contenido.
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España
cuenta con una red consular dependiente del Ministerio
de Asuntos Exteriores, compuesta por más
de 160 oficinas consulares y secciones consulares
de Embajadas, así como por 500 cónsules
y vicecónsules honorarios. Su función
consiste en la prestación de servicios administrativos
a los ciudadanos españoles, ayudar a quienes
hayan sido víctimas de delitos o abusos y
asistir a quienes se encuentren en situación
de necesidad. En el caso de que España no
posea Consulado en la ciudad o país donde
nos encontramos, se debe acudir a la Sección
Consular de la Embajada de España, que se
encontrará en la capital de dicho país.
En los casos en los que no exista Consulado ni Embajada
española se podrá acudir a los de
un país de la Unión Europea, donde
se prestará ayuda de emergencia básica.
Las funciones de los Consulados son:
-
Expedir
pasaportes o salvoconductos en caso de caducidad,
pérdido o robo.
-
Informar
sobre los servicios médicos, educativos
y legales del país.
-
Prestar
asistencia a detenidos.
-
Adelantar,
de manera extraordinaria, el dinero imprescindible
para eventuales casos de necesidad que pudieran
surgir, incluida la repatriación.
-
Realizar
inscripciones en el Registro Civil, expedir poderes
y actas notariales, legalizar documentos, así
como otros trámites administrativos.
Los
Consulados no pueden hacer funciones de agencia
de viajes, conseguir trabajo, garantizar en un hospital
o cárcel un tratamiento mejor que el otorgado
a los nacionales de ese país, avalar, prestar
dinero o pagar multas, ni hacer de intérpretes,
guías o asistentes sociales. Si la estancia
se prolonga durante algún tiempo, es conveniente
inscribirse en el Consulado, para facilitar la localización
en caso de urgencia y participar en las elecciones
que se celebren en España.
Doble
nacionalidad: Los españoles que además
tengan la nacionalidad del país donde residen,
deben tener en cuenta que el Consulado de España
puede estar limitado para determinadas actuaciones
de protección antes las autoridades locales,
por considerarlas éstas no como extranjeros
sno como ciudadanos del propio país.
Más
información en www.maec.es
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La
inmensa mayoría de las quejas y reclamaciones
se evitarían si se leyeran y conocieran perfectamente
las condiciones en las que transcurra el curso. Por
este motivo, es de trascendental importancia informarse
exactamente de qué es lo que contiene y no
contiene el curso que se esté contratando,
teniendo todos los datos por escrito: ¿estamos pagando
vuelo, traslados, alojamiento, manutención, clases,
material escolar, actividades extraescolares, visitas
turísticas, seguro médico, de robo,
etc? Si no es así, ¿se está contratando
como servicio complementario? Aún siendo positiva
la respuesta a estas preguntas, las diferencias culturales
y de costumbres de un país a otro, pueden hacernos
ver las cosas desde distintas ópticas. Así
por ejemplo, una "pensión completa"
para una familia irlandesa o británica consiste
en un desayuno abundante, una comida tipo "sándwich"
y una cena tipo "plato combinado". Evidentemente,
para un estudiante español puede resultar una dieta
insuficiente, que sin embargo muy pocas veces podría
ser objeto de reclamación, pues en los países
mencionados es lo habitual. Por este motivo, es importante
situarnos en un plano de igualdad con las costumbres
del país donde realicemos el curso para conseguir
analizar la reclamación de forma objetiva.
Llegado al caso de encontrarse con una reclamación
fundada, el primer paso es recopilar el mayor número
de pruebas acerca del motivo de queja. Esto, que parece
algo banal, se convierte en imprescindible cuando
a la vuelta a casa sea nuestra palabra contra la de
la organización promotora. Así, fotografías,
facturas o cartas firmadas por la familia anfitriona
o el centro de estudios se convierten en pruebas evidentes
de nuestros motivos de queja. Casi todos estos problemas
pueden y deben solucionarse sobre la marcha, y sólamente
en muy pocos casos será necesario presentar
la reclamación en España.
El
segundo paso -una vez ya de regreso- es la búsqueda
de una solución amistosa con la empresa organizadora
del curso. La mayoría de ellas subcontratan
con empresas extranjeras muchos de sus servicios,
por lo que a pesar de ser la "cara visible"
del contrato, se limitarán a intermediar con
el causante del problema. Como un apoyo externo a
estas empresas, se puede solicitar la colaboración
de la Aseproce, donde a través de su
departamento de ética, intermediarán
con la organización si ésta pertenece a la
mencionada asociación, y si no es así, estudiarán
su situación legal.
La
tercera vía de queja sería a través
de una organización de consumidores o a través
de un procedimiento judicial, el cuál resulta lógicamente
mucho más lento.
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Algunas
asociaciones del sector llevan años solicitando una
legislación en España que regule este tipo
de actividades. Mientras esta normativa no llegue,
se están proponiendo acciones como la "Normalización
de Viajes para el Estudio de Idiomas" para conseguir
una guía de aplicación voluntaria por
parte de las empresas promotoras de cursos en el extranjero
y de las escuelas de idiomas, que contribuya a mejorar
la calidad de los programas, protegiendo a su vez
los intereses del consumidor. La normalización
vendría certificada por AENOR como ya ocurre
en otros campos y sería homologable en toda
Esuropa.
En cualquier
caso y una vez con el curso en marcha, recuerda que
la legislación aplicada durante el mismo será
la del país de destino, por lo que conviene
recordar la intransigencia de muchos países
ante determinadas faltas o delitos que no se persiguen
igualmente en España. El consumo de alcohol y la posesión
de drogas está severamente castigado en países
como Estados Unidos o Canadá. Además,
el hurto o robo en comercios conlleva la deportación
inmediata a España y el pago de fuertes multas en
la mayoría de los países.
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